La Isla de Pascua, la tierra habitada más aislada del planeta

La Isla de Pascua

Sus primeros habitantes la llamaron Rapa Nui, hasta que en 1722 los europeos  arribaron a sus costas un domingo de Pascuas y la rebautizaron. Desde ese momento, ha  cautivado con su infinidad de  misterios y riquezas arqueológicas. Rapa Nui se pierde en la inmensidad del océano, tanto que parece estar más cerca del cielo  que de tierra firme. Es un triángulo de apenas unos 160km2,  con un volcán en cada una de  sus aristas. Parte de su encanto  se lo da su origen volcánico, ya que lo viste de tonalidades  ocres y amarillas.

Es la isla más oriental de la Polinesia, y está tan aislada de  otras tierras que sus nativos llegaron a creer que era la única civilización del mundo. Actualmente, los descendientes de  esos habitantes originarios conforman el 70 por ciento de los  poco menos de 3000 isleños.

Esta escasa población vive principalmente en Hanga-Roa, capital  y única ciudad de Isla de Pascua. Tan bella como enigmática, todo en Rapa Nui esconde algún  secreto. Pero de todos los misterios, sin dudas el mayor tiene  que ver con los moais, esas gigantescas estatuas que representan a la isla.

Hasta ahora  ningún científico ha podido descubrir su significado, ni tampoco cómo un pueblo que no  conoció la rueda, transportó  esas pesadas rocas de un lado a  otro del territorio. De todos los ahus (santuarios), el  Akivi es el único que tiene moais  mirando hacia el mar. La tradición dice que el rey Hotu Matúa  envió a siete exploradores a buscar nuevas tierras, y que encontraron esta isla.

Los siete moais de ahu Akivi, en las laderas del  volcán Maunga Terevaka, recordarían a los exploradores originarios. Es por ello que miran hacia el mar, en dirección al punto desde donde vinieron.Los rapa. nui, naturales de Pascua, tenían un extraño rito religioso llamado Tangata Manu, el  culto al hombre pájaro. Por medio de una competencia se elegía al hombre pájaro, quien vivía durante todo su reinado en  el cráter del volcán Rano Kau. 

Actualmente visitar la aldea ceremonial Orongo, donde se celebraba el culto, es uno de los  principales paseos de Pascua.  Impresionante es la vista que  ofrece desde el borde del volcán: adentro del cráter hay un  lago; afuera un precipicio que  cae directo al mar. Otro lugar fascinante es el cráter  Rano Raraku, de cuya cantera se  extraían las piedras volcánicas  para tallar los moais. Es un sitio  para recorrer íntegramente. Las 394 estatuas a medio terminar  en las laderas externas e internas del cráter, permiten apreciar el proceso que llevaba realizarlas. Caminando se puede encontrar algo nuevo a cada paso: el Tuturi, único moai de rodillas, o el Gigante, una estatua de más de 20m que quedó inconclusa.  El tope del cráter es el mejor mirador de la isla, ya que permite  apreciarla en todo su esplendor.  Cerca de Rano Raraku está el ahu Tongariki, santuario con los  moais más deslumbrantes.

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